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APRIORISMO

EL APRIORISMO DE LUDWIG VON MISES

EL APRIORISMO DE LUDWIG VON MISES

Nos centraremos solamente en von Mises y en la evaluación de una de sus tesis

metodológicas, su apriorismo en el dominio de la acción humana, es decir, la praxeología.

 

El dualismo metodológico

 

El hombre es un ser pensante, un homo sapiens. Esta es una característica puramente humana. Pero también el hombre es el único ser que actúa persiguiendo propósitos o fines. Es también un homo agens; característica que al igual que la anterior los diferencia de todos los restantes seres. La teoría que estudia las características de la acción como tal es la Praxeología.

La Praxeología se diferencia de la psicología en que esta última estudia los factores

(psicológicos) que producen la acción; mientras que la primera estudia la estructura de la acción, es decir, el empleo de medios escasos para alcanzar fines.

En la acción, en primer lugar, están involucrados medios o recursos, pueden consistir

en objetos físicos, recursos monetarios. En segundo lugar, en la acción encontramos fines, juicios de valor, pensamientos, que no pueden reducirse a objetos o procesos físicos en el estado actual del conocimiento. Esta situación conduce a un

dualismo metodológico.

El dualismo metodológico afirma que hay dos reinos de cosas, el reino de los objetos

físicos y biológicos, y el reino de la acción. Los métodos con los cuales abordamos los

problemas en el ámbito de las ciencias naturales y biológicas tienen una diferencia de clase con los métodos que utilizamos para resolver los problemas de las ciencias de la acción humana. El término ‘metodológico’ que califica a dualismo, tiene una doble significación. Por una parte, implica como recién señalamos, una distinción respecto a la clase de métodos que se utilizan para abordar los problemas a nivel científico. Por otra parte, significa un dualismo ontológico, es decir, se sostiene respecto a las clases de cosas que hay en el mundo, y esta afirmación es provisoria en vista del conocimiento que poseemos actualmente. No descarta que una mente omnisciente pueda demostrar la reducción de una clase de fenómenos a la otra, es decir, pueda construir una interpretación coherente monista de todos los fenómenos; pero hasta ahora se ha encontrado un abismo insalvable entre ambas clases de fenómenos, entre la mente y la materia, entre las cosas y los valores que les adjudicamos.

El dualismo metodológico evita pronunciarse acerca de cómo son los constituyentes

últimos del mundo, evita discutir de esencias y, en general, de metafísica; simplemente

reconoce el hecho de que no se puede explicar los pensamientos humanos, los deseos y los juicios de valor, a partir de los hechos físicos, químicos o fisiológicos . Idénticos hechos externos pueden producir diferentes respuestas humanas, y

diferentes hechos externos a veces pueden producir la misma conducta humana. No puede demostrarse la reducción de unos a otros fenómenos. Tampoco es legítimo inferir la validez del dualismo a partir de la imposibilidad actual de demostrar la reducción. Queda dicho que von Mises insiste con una posición dualista metodológica. Relacionado con los argumentos que exponemos señala muy perspicazmente que este problema que antes se resolvía desde la religión, la moral o la filosofía, cambió la perspectiva de su discusión cuando aparece, según él, la economía y termina siendo un problema epistemológico y metodológico.

 

El método de las Ciencias Naturales

 

La experiencia en este ámbito es experiencia de hechos pasados, no hay experiencia

de hechos futuros. La experiencia arquetípica en ciencias naturales, y a la que debe sus mayores éxitos, es la experiencia que se da en el experimento de laboratorio. Los factores se pueden aislar, repetir a voluntad y eventualmente cuantificar. Los casos así generados se pueden utilizar para inducir una generalización. Y afirma, en los albores de la interpretación empírica coherente y rigurosa de la función de probabilidad, una lúcida observación aún vigente.

El rasgo distintivo en el dominio de los fenómenos naturales son las regularidades

objetivas de comportamiento, reflejada por las leyes y generalizaciones de las ciencias

respectivas. Si el entorno no varía, un cuerpo reacciona siempre de la misma manera ante los factores que inciden sobre él. El resultado de este comportamiento permite además de encontrar clases naturales, las regularidades nos permiten obtener predicciones; el rasgo más distintivo de la ciencia desde la época moderna.

Como señalamos antes, la experiencia es siempre experiencia de sucesos pasados, no hay experiencia del futuro; por consiguiente, cómo sostiene esa experiencia pasada la noción de regularidad? Solamente pueden aducirse hechos pasados a favor de una regularidad. A lo sumo la experiencia enseña que la concatenación en el pasado se sostiene. Desde tiempo inmemorial todos los hombres tomaron lo que sucedió en el pasado por garantía de lo que sucederá en el futuro. Pero nuestro autor no da entidad metafísica al principio de causalidad y simplemente afirma que es verdadero en un sentido pragmático: funciona, ha funcionado en el pasado...

Reconoce que la ciencia natural se basa completamente en la suposición de que existen en este dominio conjunciones regulares de fenómenos.

Ahora bien, el conocimiento humano, aún en el dominio de los fenómenos naturales,

no es infalible. Hay dos condicionamientos al conocimiento: el poder de la mente y el

alcance de lo que experimentamos (puede haber cosas en el universo que no

experimentamos y relaciones que no podemos comprender). Esto

puede llevar a esperar que las leyes que concebimos no sean tales y que las

concatenaciones y sucesiones de fenómenos, las que denominamos regularidades, dejen de serlo en el futuro. El principio escéptico de Hume puede considerarse una reacción contra la certeza absoluta. El conocimiento humano no puede evitar los límites que recién señalábamos. En particular, no hay demostración deductiva de todos los principios lógicos, ni se puede asegurar la verdad de las generalizaciones en base a la inducción.

El método descrito tiene profundas resonancias empiristas y positivistas que tanto

critica en su aplicación a las ciencias de la acción humana, aunque le parecen aceptables en este ámbito. Para ser justos, debemos señalar sus profundas intuiciones que la epistemología contemporánea empirista consiguió desarrollar luego de dura lucha con el empirismo tradicional, como una posición contra el panfisicalismo respecto de la base empírica o los fundamentos de la probabilidad. Sin embargo, en La acción Humana.

 

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